…tengo que volver al tema del barrio en el que vivo. Acaba de suceder otro fantástico episodio de los que, lamentablemente, ya he de decir que forman parte de la vida de esta comunidad. Como una tradición más, tengo un vecino que, en los tres años que llevo viviendo aquí, parece que sólo se enamora de yonquis. O, lo que es lo mismo, son las únicas que están a su lado, supongo que porque el viejete suelta pasta. Sí, es el típico hombre mayor que si uno se cruza por la calle le sale el saludarle aunque no le conozca, con esa pinta de buenazo que tiene el tío… Pues, esta noche, nuevos gritos, más chillidos de su novia yonqui, insultos por ambas partes, drama en la escalera, ostias de él a ella, ella coge y rompe el cristal de la puerta de entrada al edificio para defenderse de los ataques del tío, y como siempre que se intenta llamar a la policía más allá de las nueve de la noche, en la centralita todas las putas líneas están ocupadas. Solución: la puerta del edificio otra vez más jodida por ese mismo indeseable y sus movidas, y yo de los nervios.
Sí, no puedo soportarlo más. Hay una web, www.vecinosdelavapies.blogspot.com, que se ha puesto en marcha para informar de los banales intentos de recuperación, por parte de policías, ayuntamiento y vecinos, de este barrio. Me parece una iniciativa admirable, pero tal día como hoy solo pienso que a este sitio sólo acaban llegando los mermados de Madrid. El que tiene un poco de sentido común, se va de aquí. Un puto barrio donde te mean en la puerta de casa varias veces por noche, donde la peña sólo sabe hablar a gritos, donde siempre hay gente en las esquinas merodeando, es insalvable. Tal día como hoy, al menos. Ante la barbarie, no sirve de nada la sensatez.
Saludos pesimistas,
magamo@pobladores.com